viernes, 13 de agosto de 2010

Movie # 259: Gake no ue no Ponyo (2008)

Lo que mas se te pega de Ponyo es la musiquita y que el nombre Ponyo tenga la misma cualidad que Totoro, cualquier niño pequeño lo puede nombrar, suena divertido y adorable.
Pero volviendo  al film ¿Quien no puede amar esta dulzura? Sólo Miyazaki puede hacer de una catástrofe natural como una inundación/ Tsunami lo es y convertirlo en una obra que deleita los sentidos. Mientras veía a todos tan felices, no podía dejar de pensar que hubiera pasado en la realidad si una catástrofe como esa sucedía: la gente matándose por escapar, llorando por todo lo que perdieron con el agua, y en  fin... Por suerte en el universo Miyazaki esas cosas no pasan, y menos en Ponyo, donde todo es tan divino y colorido.

Como siempre Hayao, se supera, y la  animacion tiene reminicencias de acuarelas y esa pinturas tradicionales japonesas ( ya saben como la gran Ola) que te da ganas de llorar la perfección y  los detalles de la animación. Si la niña pequeña de Totoro es adorable, Ponyo cuando niña, es como para sufrir un coma diabético.

El universo  de los niños y sus relaciones complejas en donde lo magico y lo real se unen, está mas  que maravillosamente retratado ¿Y que me dicen de los padres de Sosuke... Para mí que eran tios jaja o padres no de los modernos, sino de los muy jóvenes. Lisa  parecía una hermana mayor para Sosuke, claro que esas son sólo observaciones...

El mejor momento, o el que no podía creer de toda esa increible película (no me pregunten por qué me quedo con este) es el momento en el que el barco del padre de Sousuke (si era el padre) se comunica a través de señales luminosas con la casa de Sosuke y Lisa. Como dije, no me pregunten por que pero este momento me pareció perfecto.

bueno imagínense que me demoré tres dias en terminar Ponyo, asi que más que ajustada con el tiempo ( y demorada con mis films). Lo gracioso es que, una  de las responsables deque me demorara más en terminar el film, fue  mi perrita, mi adorable mascota que detesta a los niños, y cada vez que Ponyo  hablaba en su japonés natal con esa vocecita tan dulce, se enloquecía y se quería comer ( mi televisor y parlantes) . Lo cual me hizo pensar que, tal vez no es que mi perra deteste a los niños, sino  que Miyazaki le debe estar poniendo algo subliminal a sus films, en frecuencias que sólo los perros pueden oir, en su plan por tratar de conquistar el mundo, y que todos los que miren sus films caigan rendidos ante su arte... Y lo esta logrando porque es un Genio!

Esto  es todo por hoy amantes del septimo arte!

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