domingo, 19 de diciembre de 2010

Movie # 371,372,373 The way you wear your top hat, Fred Astaire (parte 1)

 Acabo de ver seis musicales del Señor Fred Astaire porque quería escribir mucho sobre él, así que como verán estoy en mi salsa ¿o en mi tap-dance? Con este post.

A ver todavía me debato en si ir cronológicamente o si en atravesar las películas que ví, temáticamente….

Ganó temáticamente: (y el post va en dos partes)

Ginger Y Fred, Fred Y Ginger.

Saben, podría decirse que muchos films de ellos son básicamente la misma historia, una excusa para cantar y bailar y una boda al final, podría decirse: chico ve a chica, chica no le da ni la hora, entonces chico canta y baila para la chica (que resulta también cantaba y bailaba) entonces chico se gana a chica y fin.  Pero no. La genialidad de ellos radica en la sutilezas de cada cuadro musical, y en cada escena, que hacen que cada film sea diferente entre sí, teniendo algunos film de los "buenos" a nivel guión, otros de los buenos a nivel musical, y un puñado de los verdaderamente GENIALES en todos los niveles. (Shall we dance, The gay divorcée, y para mi aunque  narrativamente no aporta pero es fantástico y tiene uno de mis momentos favoritos de la historia del cine cuando Fred le canta a Ginger: The way you look tonight en Swing time)

En esta ocasión me deleité viendo otros tres films de la pareja mas memorable cuando de bailes de salón y tap y musicales hablamos -a ver a modo de adivinanza cinéfila, la respuesta abajo-

¿En que film Fred Astaire interpreta a  un psicólogo que tiene que  analizar a la novia indecisa de su paciente Ginger Rogers?

Pistas: 1938, RKO, dir. Mark Sandrich 
Creo firmemente que si todos los psicólogos bailaran como Fred, le tendría mas fé al psicoanálisis. Lo divertido de todo el asunto es ver como a lo largo del film logran minimizar dramáticamente al Psicoanálisis, en un nivel superior, podemos decir  que  el es mas destructivo que Patch Adams y tendrían que retirarle su licencia, y ella, no es tan indecisa, sabe lo que quiere, y la verdad que no quiere pasarla mal. Pero el diagnóstico sería que ambos definitivamente están locos, porque cantan sus sentimientos y emociones todo el tiempo eso probablemente debe ser alguna patología para el psicoanálisis que le encanta sacarle la diversión a la vida del cine … Es un film de los no-tan musicales pero si muy divertidos de ver, sobre todo para los que se horrorizan como hoy en día los medios televisivos vanalizan la violencia de género. -Pobre Ginger casándose con un ojo negro (ironia)-
Algo que es innegable es que la magia de ambos, que para mi radica, en como pueden  hacerle creer al espectador: que se aman, se odian, que se quieren matar, que se divierten o se aburren (y encima hacerlo mientras cantan o hacen mímica y bailan en un cuadro musical). Son esos pequeños gestos, las miradas entre ellos: una lágrima a tiempo en Ginger, una risita de Fred, una frase ingeniosa de ella, una frase ingeniosa de él; a las que me rehúso llamarles química, porque prefiero seguir llamándole mágia y talento. (la química es una ciencia y el cine es algo que verdaderamente excede la suma de sus partes, no a las teorías del cine, sobre todo porque  nadie vende “Fred Astaire embotellado” para bailar como el) En Follow the fleet (1936), cuando ella le ve a él, de verdad llegás a pensar que fueron una pareja del espectáculo que se separó cuando ella rehusó a casarse con el. (La escena de la mesa en el bar, tiene esa cosa de “que bueno verte después de tantos años, pero no voy a olvidarme de lo que me hiciste” y mucho reproche guardado esperando a aflorar en cualquier momento  que -como corresponde-, finaliza con ellos ganando un  baile como en los viejos tiempos… ¿que  mejor manera no?
Bake and Sherry  (Follow the Fleet-1936, RKO, Mark Sandrich, musica: Irving Berlin) 

Y lo cierto es que podrían odiarse, llevarse pésimo o estar tremendamente aburridos de tener que filmar películas el uno con el otro pero, por suerte, nada de eso trascendia en la pantalla.

En 1949, ambos regresarían sólo para no volver a cruzar nuevamente sus  caminos cinematográficos nuevamente: “The Barkleys of Broadway”. ¿Nunca se preguntaron si “The Band Wagon” y “Singing in the rain” son tan brillantes porque sus guionistas: Betty Comden y Adolph Green eran los brillantes? Es claro que después ambos musicales tuvieron la suerte de ser dirigidos por dos directores geniales, y por tener un reparto de lujo y toda la maquinaria detrás. A veces me lo pregunto porque, yo estoy resignada a que un Americano en parís sea mi musical favorito de la época (aunque hay demasiados), pero que  este no posea un guión tan brillante como los mencionados. Pero  regresemos a esa JOYA dela CINEMATOGRAFIA que es The Barkleys of broadway.

Está claro que está pareja de guionistas la tiene mas que clara para reflexionar sobre el mundo del espectáculo (ya sea el cine o el teatro) y para entregar personajes para los que a veces el espectáculo es (como corresponde) mas grande que la vida misma, además de ser lo suficientemente sagaces como para jugar con los intertextos y citas que cualquier cinéfilo adora encontrar.

Reunión de una pareja histórica en un film sobre una  pareja del espectáculo en crisis: hasta cada halago guarda dentro de sí un potencial motivo de pelea. Pero las peleas son el motor de esta  pareja, entonces: la magía de Fred y Ginger sigue allí después de tantos años: los pequeños gestos, y los grandes bailes que los hacen ser las estrellas que son. Un musical fantástico, Oscar  Levant  en el piano y encarnando a esa especie de músico que lo acompaña a todas partes a un director  que a parte es marido de su primera figura ¿o primero es marido y después es director? Musical para calificar como  de los GENIALES que  triunfa tanto en lo dramático (e ironiza sobre eso, sobre  si los musicales son mejores o peores que el “drama serio”) como en lo musical, y que juega con un momento cinéfilo de esos que a esta chica la  hacen llorar mucho: en Shall we dance, Fred le canta a Ginger “they can´t take that away from me”, allá por 1936. Pero paradójicamente no bailan, no era necesario, la emocionalidad del cuadro supera a toda  coreografía que  pudieran colocarle, ambos vestidos de riguroso negro, eran las épocas de  la RKO, era  toda otra década que no tenía la magía del Technicolor tan presente. Y pese a todo sabemos que el Blanco y  negro es igual de irremplazable y que Fred y Ginger pertenecen a ese mundo.

Pero de pronto, el personaje de Oscar Levant tras  urdir una artimaña, logra reunir a la  separada pareja en un escenario nuevamente, (reunión doble, el teatro dentro del cine) y esta vez, en “glorioso technicolor” nos dice a nosotros (espectadores por partida doble) que interpretarán: On of their greatest numbers.... y es entonces cuando Fred comienza a cantar : The way you wear your hat…  pero es a nosotros, que sabemos que nunca más se  volverían a reunir en la pantalla grande, es que nos  llega con toda la melancolía  del mundo:
We may never never meet again, on that bumpy road to love
But I'll always, always keep the memory of... la manera en que ellos bailaban, la manera en que ellos actuaban y la manera en que ambos parecían volar  por el escenario. Por lo menos, pese a toda la melancolía del mundo puerdo decir que  esta fué la mejor manera para terminar una asociación artística de años, ni Ginger sería la eterna pareja de Fred  ni viceversa (aunque a veces parece ser que si). Obviamente  el musical no termina así, MGM no se podía dar el lujo de en un musical mandar a todos a casa llorando de lo lindo… (irónicamente ellos no fueron los primeros propuestos para este film, ni Ginger la primera opción, posteriormente el guión debió re-adaptarse y me alegro  que así fuera, no puedo imaginarme este film sin ellos dos, ven porque no es solamente la suma de las partes el cine…)


PD: el film de la  adivinanza es Carefree (1938)




------esto no es todo por hoy amantes del septimo arte, esto es la primera parte del post sobre  Fred--------------------------------------

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