sábado, 19 de febrero de 2011

Movie # 437: The Haunting in Connecticut (2003)

Ok, esto es fácil: bajo el mote de "basado en una historia real" (¿pueden creerlo como que eso mueva a los espectadores  a decir veamoslo,  es "real"?) narra la historia de una familia, una casa embrujada, y Elias Koteas de "ministro" exorsista.Un par de buenos sustos, obviamente efectos decentes (no es claze B esto) y montaje de ese vertiginoso cuasi video clipero. Al final de cuentas Elia es lo que cuenta  y la verdad  que Virginia Madsen y el chicuelo que antes laburaba en Veronica Mars, Kyle Galler, no hacen un mal trabajo o por lo menos hacen de cuenta que se creyeran el asunto realmente... (pero Elias Koteas es el mejor de todos acá).

Lo cierto que paso de seguir hablando del film, pero mas que nada porque me puse a recordar y pensar, que en la vida, los momentos mas  "paranormales" o que más nos asustan no tienen nada que ver con lo que vemos en pantalla generalmente...



Hay cosas universales y ciertas: recuerdo que hace  mucho me anoté en un curso de fotografía (cuando las cámaras eran reflex y hasta te enseñaban como armarte el laboratorio casero)  y recuerdo que el lugar en donde se hacía el curso (municipal y gratuito) no me cerraba. (Si mi sensibilidad no es sólo para el  arte) Tenia una vidrirera que  daba a  la  calle, por lo que  podrías pensar "esto era un local  refaccionado"  pero cuando ingresabas, este no tenía estructura de local: tenía al  lado del cuarto que daba con un ventanal y una puerta ala  calle otra habitación contigua, piso de madera,  antigua, con  una ventana y un mini balcon de hierro forjado trabajado.
La  habitación con la vidriera casi siempre tenia  la persiana de local baja, en esa  habitación estaban los escritorios donde te hacían las fichas y organizaban la papelería...(dictaban varios cursos) mas al fondo, en lo que parecia una especie de  patio interno o gran garage (no se  porque tenía la sensacion de garage) supongo habria mas habitaciones o no...(ya no lo recuerdo)

Lo que recuerdo es esto: unido por una especie de nicho (hueco en la pared de un metro por un metro  sin ninguna funcionalidad, casi como un pasillo pequeño, donde  se podría colocar un dressoir), separado del lugar  que parecía un negocio, y frente de la habitación donde daban las clases, habían armado el dichoso laboratorio fotográfico y  un locker donde  podías dejar las cosas o ellos mismos almacenar elementos...

Ustedes dirán... che pero cuanta memoria...si, no se habia algo en el lugar que no  me cerraba: no era una casa con un local refaccionado como lugar de cursos, el curso en si no me agradaba, era demasiada teoría al principio y yo venía de la universidad, ya había  hecho un curso de fotografía antes, sólo me interesaba la práctica, divagaba demasiado y entonces me ponía a observar mucho el ambiente...

 Un dia mientras el profesor cerraba el "aula" me puse a ver el  laboratorio de fotografía, y...¿ vieron  esa sensación detrás de la nuca, que nose puede definir, una especie de electricidad, que hace que de repente te digas a vos misma "no seas tonta si no pasa nada" y  sabes eso, lo sabes pero estas alerta porque hay algo que no te cierra?... ese laboratorio tenia demasiados azulejos blancos, un piso de mosaicos  grises y negros con pedacitos de piedras oscuras y claras, una rejilla... y paredes divisorias también de azulejos... "pensado para limpiar fácilmente con un trapo con desinfectante" se me cruzo por la  mente, como los hospitales o edificios publicos ¿Una antigua  carnicería quizás?... Tal vez el hecho de que fueran las 20 horas, que estuviera todo el  lugar a oscuras (eramos la ultima clase) y encima se lo usara para almacenar cosas, podemos decir que son elementos  que no ayudan al pensamiento volatil de una fanática del cine...entonces es cuando el tipo dice... "¿me esperan que no me gusta cerrar el lugar sólo? (entra al laboratorio a buscar no se si su morral, o campera) la verdad que  de noche es muy tetrico (o algo  por el estilo) una señora agrega un: "si la verdad que es re silencioso, pero esto no era otra cosa antes de que  hicieran los cursos? porque parece antiguo" y el tipo dice: si fue muchas cosas pero fue  una casa funeraria de no se que sindicato y por eso quedo en la municipalidad... (entre risas) los sustos que se han llevado en el cuarto oscuro, algunos ni quieren entrar...

Entonces me cerró  todo así como un portazo en la cara: la vidriera a la calle, el salón donde se pone el cajón y se le da el pésame a los familiares (en donde nos daban clases),el nicho de un metro con el hueco para alguna especie de altar, o imagen religiosa (para el que  tuviera fe y quisiera rezar), el lugar adonde ponen el cajón y depositan el cadáver para prepararlo (el cuarto oscuro)... depués dejé el curso por complicaciones con la universidad, ya no recuerdo... tal vez que nunca pude costearme la  Nikon de mis sueños...(o que ni loca  me ponía a revelar nada ahí adentro en la  oscuridad) por suerte la  era digital cambió todo... lo único bueno que el curso me dejó fue la anécdota que este film me hizo recordar.... no es de mis mejores anécdotas paranormales (las mejores me las guardo para cuando escriba un film de terror) pero es la mas acorde con  esta película, mas que nada por oposición:
no hay tipo quemado lleno de cicatrices, no hay un montaje videoclipero (si llegaba a haber un tipo quemado lleno de cicatrices me moría del infarto saben) o trama melodramática para acentuar la situación (aunque si fotos viejas de  funerales y muertos, porque  eso si antes era una práctica común...), pero generalmente no hay nada, nada... salvo esa vaga sensación de terror e incertidumbre que no podes explicar...
(y  el cine no suele trasladar a la  pantalla si no es cargado de clichés).
Esto es todo por hoy amantes del séptimo arte!




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