miércoles, 24 de enero de 2018

Crítica | Call me by your name (2017)

Una buena película, una película inolvidable, es como el aire llena tus pulmones y te recorre todo el cuerpo. Ligera, porque te maravilla tanto que se te hace imposible dejarla de mirar, casi hipnótica, memorable y cuando lo querés notar ya se te coló en el inconsciente. A partir de ahora las cosas que no asociabas te remiten a ella y por eso podés quedar como un idiota en la verdulería contemplando un durazno y sonriendo como una estúpida como si tuvieras un secreto que solo vos conocés.

Algo así te sucederá si miras Call me by your name de Luca Guadagnino.

Soy devota de que el amor viene en diferentes formas y colores, por eso hay ocasiones en la que me pongo como una quinceañera cuando veo una película de amor. Creo que a veces me enamoro de los personajes y por eso sufro con ellos. Esta es de las películas que te hacen amar como una loca. Los planos son increíbles, el verano exuda por cada poro de la pantalla. Bueno mejor dicho por cada centímetro de la pantalla. Luca Guadagnino nos hace vivir un "romance de película" como dicta la frase.

La juventud es la juventud. Cuando encontrás una historia que la retrata sin pretensiones ni restricciones es como si cada fibra de tu ser volviera a esos años. Elio es un adolescente hermoso. (Thimothee Chalamet) No hermoso e inalcanzable como Tadzio en Muerte en Venecia. Elio es frescura, inteligencia, y pasión desenfrenada. Es como si lo que siente por Oliver invadiera cada acción y cada plano del film. Es una de esas películas que instantáneamente asocias como visualmente sensuales. Dice mucho con planos pensados y escenas maravillosamente escritas por su guionista, James Ivory. Las sorpresas no tienen final cuando lees la novela de André Aciman y te das cuenta que el material estaba allí... sin embargo la adaptación toma la titánica tarea de borrar la estructura de memoria que tiene el film para colocarla en el orden del verano en el que se van sucediendo los hechos.

Luca Guadagnino se había ganado mi afecto por su perfección viscontiana en I am Love pero en esta ocasión se vuelve casi Rohmeriano con tintes muy melodramático y febríl. Es cierto que esta provista de todo ese deseo desmedido de Elio que a veces adopta la forma de aversión y ataques directos. (Cuando se queja de los "Later" con los que se despide Oliver por ejemplo) Hasta la obsesión "frutil" que dejaremos descubrir al espectador. (Para que no seamos los únicos riéndonos en la verdulería)


Es un film que recae sobre los protagonistas y sus vivencias. Me gusta el término que los estadounidenses le dan a este tipo de relatos "coming of age" como si hubiera una edad a la cual llegar... lease que "venirse" también es válido *Guiño, Guiño* Sean mal pensados. Es la clase de film en la que un protagonista muy joven debe afrontar los inconvenientes de su propia juventud, madurar, por decirlo de una manera simplista. En esta película todo madura, desde la fruta en los árboles hasta Elio y Oliver.

Los díalogos son preciosos, especialmente la escena en la que Elio y su padre conversan de corazón a corazón. Nunca hubo un padre mas grandioso que Michael Sthulbarg en este film. Es el padre que todos deberíamos tener.

Pocas veces me he visto en el aprieto de tener que poner en palabras tanta perfección destilada en cine. Pocas veces van a encontrarse una película así. Por eso... me despido con el debido puntaje para tanta belleza en el norte de Italia. Definitivamente se merecía ser nominado al Oscar como mejor director. Ahora solo resta esperar que se haga justicia y se lleve las estatuillas que se merece.



5 claquetas de 5

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